Qué cuaderno elegir para un diario personal
Abre la libreta por la mitad y escribe dos líneas con tu bolígrafo habitual. Mira si la tinta traspasa y si la mano queda cómoda junto al lomo.
Cómo empezar un diario personal con tres líneas
Escoge una escena que todavía puedas imaginar. Cuenta dónde estabas, qué pasó y por qué te gustaría volver a ese instante. Si te quedas en una frase, déjala en la página. Ya podrás añadir algo otro día.
Dos entradas que se pueden releer
«8 de noviembre. Mi padre sacó una mandarina del bolsillo del abrigo mientras esperábamos el autobús. Me dio la mitad sin decir nada. Al llegar a casa todavía me olían los dedos a cáscara».
«12 de noviembre. He descosido la manga por tercera vez. Me fastidiaba perder la tarde hasta que vi la costura recta bajo la lámpara. La próxima vez me gustaría acordarme de ese momento».
Cada fragmento guarda un detalle que permite reconstruir la escena. Prueba a sustituir «fue un día bonito» por el sonido, el gesto o el color que te hizo pensar eso.

Un momento para abrir la libreta
Busca una ocasión que ya forme parte de tu día, como recoger la taza del desayuno o apagar la lámpara del escritorio. Deja el bolígrafo dentro de la cubierta para tenerlo a mano. Cuando una página entera te parezca demasiado, completa «Hoy me llamó la atención…» y sigue hasta que hayas contado lo que querías. Si vuelves después de dos semanas, pon la fecha nueva y retoma el hilo sin rellenar los días de memoria.
Decidir qué queda en la página
Si el cuaderno viaja en una mochila compartida o se queda en la mesa familiar, piensa dónde te sentirás a gusto guardándolo. Puedes usar una inicial para otra persona o contar únicamente la parte de una conversación que te pertenece. Deja un pequeño margen en las páginas. Cuando vuelvas a leerlas podrás añadir una nota con la fecha de hoy y conservar, a su lado, lo que pensabas entonces.

Para la primera noche basta una pregunta concreta: «¿Qué detalle de hoy me gustaría recordar dentro de un año?». Apunta lo primero que te venga a la cabeza y cierra la libreta cuando lo hayas dicho.
Si en una misma página se mezclan recuerdos y recados, organiza las tareas con tres símbolos y deja más sitio para lo que quieras contar.
