Qué contar en una felicitación de Navidad
Escoge un recuerdo concreto, di por qué lo guardas y cierra con un deseo que encaje con la relación que tenéis.
Ejemplos de felicitación de Navidad para distintos vínculos
Los siguientes textos están pensados para escribirlos en una tarjeta pequeña. Puedes tomarlos tal como están si encajan contigo, pero prueba a cambiar un detalle. Sustituir una merienda por el paseo de los martes o el nombre de un proyecto suele bastar para que quien abra el sobre reconozca la voz de quien escribe.
Para alguien de la familia
«Abuela, todavía cocino tus croquetas mirando la receta que me escribiste en un papel. Cada vez que la despliego me acuerdo de nuestra tarde en la cocina. Feliz Navidad, con un abrazo de los largos». Si vives lejos y no sabes cuándo volveréis a reuniros, puedes escribir «Hoy he vuelto a mirar la foto de los dos en la estación. Me ha hecho sonreír y quería decírtelo. Te mando mucho cariño desde aquí». Los dos ejemplos funcionan sin prometer una visita que aún no tiene fecha.

Para una amistad, también en un año difícil
«La mejor parte de aquel viaje fue esperar contigo el autobús equivocado. Todavía me río al recordarlo. Ojalá el año que viene nos regale otra historia así». Si la otra persona atraviesa un momento complicado, un saludo más sencillo puede encajar mejor. «Me he acordado de ti al pasar por nuestra cafetería. Quería mandarte un abrazo estos días. No hace falta que contestes». Puedes ofrecer un plan concreto si te apetece cumplirlo, como llevarle el libro que le habías prometido.
Para un compañero o un equipo
«Gracias por sentarte conmigo a revisar aquella presentación. Tu idea de empezar por el ejemplo nos ayudó a explicarnos. Te deseo unas buenas fiestas». Para un grupo, busca algo que todos puedan reconocer. «Me quedo con aquella tarde en que llenamos la pizarra de dibujos hasta encontrar la solución. Gracias por vuestra paciencia. Mis mejores deseos para el año que empieza». Ambas versiones agradecen un gesto concreto y dejan espacio a que cada persona pase estas fechas a su manera.

Antes de pasar el mensaje a limpio, léelo en voz alta. Si una expresión nunca te saldría en una conversación, cámbiala. Firma como te conoce quien recibirá la tarjeta y añade el año si te gustaría que pueda situar ese recuerdo cuando vuelva a leerlo.
Si te quedas sin espacio para contar la anécdota, dale forma de carta personal y guarda la tarjeta para la frase de despedida.
